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Briviesca

Briviesca

Briviesca es la capital de la comarca de la Bureba, situada en el nordeste de la provincia de Burgos. Se conservan numerosos edificios históricos de gran interés en su casco urbano.

Junto al río Oca, esta localidad posee un trazado de amplias calles dispuestas con elegancia en torno a la plaza Mayor. En ellas encontramos importantes casas blasonadas como las de los Soto y Guzmán -actual Ayuntamiento-, Torre, Sánchez de Briviesca o la del Abad Rosales.

El monumento más importante y significativo es el convento de Santa Clara, cuya iglesia posee una bellísima cabecera octogonal de bóveda estrellada y un magnífico retablo mayor del siglo XVI. La iglesia colegial de Santa María, de época gótica y reformada en el siglo XVIII, y la iglesia de San Martín, también gótica y reformada en el siglo XVI, completan el repertorio artístico de la ciudad.

Briviesca es un centro comercial y de servicios. En su gastronomía destacan las famosas almendras garrapiñadas.



Ayuntamiento de Briviesca

C. Sta. María Encimera, 1. 09240 Briviesca, Burgos

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Más info

En el corazón de la comarca de La Bureba se encuentra Briviesca. Localizada a orillas del río Oca, ocupa el centro del corredor natural que desde el Alto de la Brújula se prolonga hasta el desfiladero de Pancorbo. Su situación privilegiada ayuda a explicar la antigüedad del poblamiento. Nacida como capital del pueblo prerromano de los autrigones, la Virovesca romana, en la que confluían dos importantes calzadas, sigue siendo hoy en día un núcleo en expansión que refuerza su proyección comarcal. Su actual emplazamiento data de finales del siglo XIII o comienzos del XIV. Cuando la población se trasladó desde los cerros contiguos, se dispuso a lo largo de cuatro grandes ejes longitudinales y de otros cuatro perpendiculares a éstos, dejando en el centro una amplia plaza. Este trazado llama la atención, ya que lo habitual en las ciudades de la Castilla medieval fueron las estructuras urbanas irregulares. Por la originalidad de su trama urbana, Briviesca fue, durante siglos, conocida como “la bien trazada”. Su singular y armónico trazado sigue siendo hoy elogiado por su claridad y racionalidad en manuales de arquitectura y geografía urbana.

En el siglo X, Briviesca era cabecera de alfoz. Por ella discurrió un ramal del Camino de Santiago. La primera fecha que se conoce con seguridad en la historia briviescana es la del 26 de diciembre de 1123, día en el que Alfonso VII otorgó a la villa su primer fuero. Dicho documento ofrecía una serie de privilegios y exenciones que aseguraban su autonomía y buscaban incentivar el asentamiento en la misma.

Pocos son los datos que tenemos del siglo XIII. El siglo XIV se inaugura con la venta de la villa a doña Blanca de Portugal, nieta de Alfonso X el Sabio. Tal vez se deba a ella el traslado de Briviesca a su emplazamiento actual. Ella es quien concedió a la villa y a su término el famoso Fuero de 1313, el más extenso de los fueros de Castilla tras el Fuero Real. Doña Blanca indica en su testamento su deseo de que “Briviesca no sea nunca de otro señor sino del Rey”. Pese a ello, Enrique II, el de las mercedes, la entregó, en 1366, a la poderosa familia de los Velasco, que fueron sus señores hasta que en el siglo XIX quedaron abolidos los señoríos. Pedro Fernández de Velasco, nacido en 1415 y muerto en 1492, fue el miembro más destacado de esta familia. De su matrimonio con Mencía de Mendoza nació Mencía de Velasco y Mendoza, que fundó el Monasterio de Santa Clara de Briviesca con expreso deseo de ser enterrada en él.

La celebración en Briviesca, en otoño de 1387, de las Cortes Generales de Castilla y León, convocadas por el rey Juan I, constituye un momento culminante en la historia de la villa. Juan I quiso emprender un camino de reformas que fortaleciera y desarrollara su reinado, como harían posteriormente los Reyes Católicos.

A lo largo de la Edad Moderna, la localidad fue lugar de asentamiento de importantes familias nobles. De entre ellas destaca la de los Soto y Guzmán, algunos de cuyos miembros alcanzaron notables cargos en Madrid y en las Indias, desarrollando una gran actividad de mecenazgo artístico en la población. La Briviesca actual es una ciudad moderna y de notable dinamismo industrial, pues no en vano es el cuarto núcleo industrial de la provincia, tras Burgos-capital, Aranda y Miranda. Conserva dentro de la Bureba su función como centro comarcal de servicios.

La visita a Briviesca puede empezar en la Plaza Mayor. A ella se asoma el Palacio de Soto Guzmán, del siglo XVII, hoy Ayuntamiento, y la Iglesia de San Martín, que tiene un magnífico retablo barroco. Al inicio de la calle Medina, uno de los grandes ejes de la Briviesca histórica, se encuentra la Casa de Martínez España, recientemente convertida en sede de una entidad bancaria. Preside la fachada un balcón sostenido por angelotes en los ángulos y una figura mitológica al gusto rococó, que se apoya, a su vez, en otras figuras más pequeñas. La decoración se completa con escudos de los Martínez España y de los Ordoño Rosales. Avanzando un poco, se puede contemplar, al otro lado de la misma calle, el Palacio de los Torre, contemporáneo del edificio consistorial, presidido por un magnífico escudo y rematado con una torre rectangular, en la que se abren dos pequeños vanos. Se cubre con un gran alero, sostenido por trabajados modillones.

En la calle Marqués de Torresoto se emplaza la Casa de Cultura y, muy próxima a ella, el Conjunto Monumental de Santa Clara, la principal aportación de Briviesca al arte del Renacimiento. Muy cerca se encuentra la iglesia-colegiata de Santa María, el más espacioso de los templos briviescanos. A la salida de esta iglesia, en la esquina de las calles Santa María Encimera y Juan Cantón Salazar, se encuentra la Casa de los Salamanca, edificio del siglo XVI, reconstruido en su mayor parte a comienzos del siglo XX en estilo modernista. En el cubo de piedra que refuerza su esquina puede verse el escudo de esta familia.

Junto a la Briviesca artística y señorial hay una Briviesca que ha recuperado y ampliado, en los últimos años, su espacio verde. Destaca el renovado Paseo de la Taconera, o el joven y extenso Parque de la Florida, inaugurado por el Príncipe de Asturias en 1988. El Paseo del Oca es una senda urbanizada que acompaña al río, a lo largo de un kilómetro, hasta el Puente y Paseo de la Epitafia. Si se quiere disfrutar de una visión panorámica de la ciudad, se puede subir al mirador del Monte de los Pinos. También es agradable acercarse a La Vega para conocer el Parque de la Magdalena. En el entorno de la ciudad hay también múltiples paseos para elegir.

A disposición de los visitantes hay numerosas posibilidades deportivas: un complejo deportivo completo, con piscinas, frontón, campo de fútbol, etc. y, contiguo a éste, una plaza de toros y un polideportivo cubierto. El tiro al plato, el ciclismo, la caza y la pesca tienen también su oportunidad, no resultando vano el refrán de que “en Briviesca el que no caza pesca”.

Pero por encima de otras consideraciones, es en la fiesta y en la tradición viva y renovada donde la capital burebana se encuentra a sí misma. Si algo define la Briviesca actual entre todos los pueblos burgaleses es su carácter festivo. La Fiesta de la Tabera, que se celebra el martes antes de la Ascensión, tiene proyección regional y mueve cada vez más dinero alrededor del juego de la taba. La festividad local es Santa Casilda (9 de mayo), pero son las fiestas patronales, de Nuestra Señora y San Roque (15 y 16 de agosto), las que mejor resumen el sentir lúdico de la ciudad: encierros, toros, meriendas, etc. y un momento central e inolvidable, la interpretación del Himno a Briviesca, tocado por la centenaria Banda Municipal y cantado por todo el pueblo en la Plaza Mayor.

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Briviesca es la capital de la comarca de la Bureba, situada en el nordeste de la provincia de Burgos. Se conservan numerosos edificios históricos de gran interés en su casco urbano.

Junto al río Oca, esta localidad posee un trazado de amplias calles dispuestas con elegancia en torno a la plaza Mayor. En ellas encontramos importantes casas blasonadas como las de los Soto y Guzmán -actual Ayuntamiento-, Torre, Sánchez de Briviesca o la del Abad Rosales.

El monumento más importante y significativo es el convento de Santa Clara, cuya iglesia posee una bellísima cabecera octogonal de bóveda estrellada y un magnífico retablo mayor del siglo XVI. La iglesia colegial de Santa María, de época gótica y reformada en el siglo XVIII, y la iglesia de San Martín, también gótica y reformada en el siglo XVI, completan el repertorio artístico de la ciudad.

Briviesca es un centro comercial y de servicios. En su gastronomía destacan las famosas almendras garrapiñadas.



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En el corazón de la comarca de La Bureba se encuentra Briviesca. Localizada a orillas del río Oca, ocupa el centro del corredor natural que desde el Alto de la Brújula se prolonga hasta el desfiladero de Pancorbo. Su situación privilegiada ayuda a explicar la antigüedad del poblamiento. Nacida como capital del pueblo prerromano de los autrigones, la Virovesca romana, en la que confluían dos importantes calzadas, sigue siendo hoy en día un núcleo en expansión que refuerza su proyección comarcal. Su actual emplazamiento data de finales del siglo XIII o comienzos del XIV. Cuando la población se trasladó desde los cerros contiguos, se dispuso a lo largo de cuatro grandes ejes longitudinales y de otros cuatro perpendiculares a éstos, dejando en el centro una amplia plaza. Este trazado llama la atención, ya que lo habitual en las ciudades de la Castilla medieval fueron las estructuras urbanas irregulares. Por la originalidad de su trama urbana, Briviesca fue, durante siglos, conocida como “la bien trazada”. Su singular y armónico trazado sigue siendo hoy elogiado por su claridad y racionalidad en manuales de arquitectura y geografía urbana.

En el siglo X, Briviesca era cabecera de alfoz. Por ella discurrió un ramal del Camino de Santiago. La primera fecha que se conoce con seguridad en la historia briviescana es la del 26 de diciembre de 1123, día en el que Alfonso VII otorgó a la villa su primer fuero. Dicho documento ofrecía una serie de privilegios y exenciones que aseguraban su autonomía y buscaban incentivar el asentamiento en la misma.

Pocos son los datos que tenemos del siglo XIII. El siglo XIV se inaugura con la venta de la villa a doña Blanca de Portugal, nieta de Alfonso X el Sabio. Tal vez se deba a ella el traslado de Briviesca a su emplazamiento actual. Ella es quien concedió a la villa y a su término el famoso Fuero de 1313, el más extenso de los fueros de Castilla tras el Fuero Real. Doña Blanca indica en su testamento su deseo de que “Briviesca no sea nunca de otro señor sino del Rey”. Pese a ello, Enrique II, el de las mercedes, la entregó, en 1366, a la poderosa familia de los Velasco, que fueron sus señores hasta que en el siglo XIX quedaron abolidos los señoríos. Pedro Fernández de Velasco, nacido en 1415 y muerto en 1492, fue el miembro más destacado de esta familia. De su matrimonio con Mencía de Mendoza nació Mencía de Velasco y Mendoza, que fundó el Monasterio de Santa Clara de Briviesca con expreso deseo de ser enterrada en él.

La celebración en Briviesca, en otoño de 1387, de las Cortes Generales de Castilla y León, convocadas por el rey Juan I, constituye un momento culminante en la historia de la villa. Juan I quiso emprender un camino de reformas que fortaleciera y desarrollara su reinado, como harían posteriormente los Reyes Católicos.

A lo largo de la Edad Moderna, la localidad fue lugar de asentamiento de importantes familias nobles. De entre ellas destaca la de los Soto y Guzmán, algunos de cuyos miembros alcanzaron notables cargos en Madrid y en las Indias, desarrollando una gran actividad de mecenazgo artístico en la población. La Briviesca actual es una ciudad moderna y de notable dinamismo industrial, pues no en vano es el cuarto núcleo industrial de la provincia, tras Burgos-capital, Aranda y Miranda. Conserva dentro de la Bureba su función como centro comarcal de servicios.

La visita a Briviesca puede empezar en la Plaza Mayor. A ella se asoma el Palacio de Soto Guzmán, del siglo XVII, hoy Ayuntamiento, y la Iglesia de San Martín, que tiene un magnífico retablo barroco. Al inicio de la calle Medina, uno de los grandes ejes de la Briviesca histórica, se encuentra la Casa de Martínez España, recientemente convertida en sede de una entidad bancaria. Preside la fachada un balcón sostenido por angelotes en los ángulos y una figura mitológica al gusto rococó, que se apoya, a su vez, en otras figuras más pequeñas. La decoración se completa con escudos de los Martínez España y de los Ordoño Rosales. Avanzando un poco, se puede contemplar, al otro lado de la misma calle, el Palacio de los Torre, contemporáneo del edificio consistorial, presidido por un magnífico escudo y rematado con una torre rectangular, en la que se abren dos pequeños vanos. Se cubre con un gran alero, sostenido por trabajados modillones.

En la calle Marqués de Torresoto se emplaza la Casa de Cultura y, muy próxima a ella, el Conjunto Monumental de Santa Clara, la principal aportación de Briviesca al arte del Renacimiento. Muy cerca se encuentra la iglesia-colegiata de Santa María, el más espacioso de los templos briviescanos. A la salida de esta iglesia, en la esquina de las calles Santa María Encimera y Juan Cantón Salazar, se encuentra la Casa de los Salamanca, edificio del siglo XVI, reconstruido en su mayor parte a comienzos del siglo XX en estilo modernista. En el cubo de piedra que refuerza su esquina puede verse el escudo de esta familia.

Junto a la Briviesca artística y señorial hay una Briviesca que ha recuperado y ampliado, en los últimos años, su espacio verde. Destaca el renovado Paseo de la Taconera, o el joven y extenso Parque de la Florida, inaugurado por el Príncipe de Asturias en 1988. El Paseo del Oca es una senda urbanizada que acompaña al río, a lo largo de un kilómetro, hasta el Puente y Paseo de la Epitafia. Si se quiere disfrutar de una visión panorámica de la ciudad, se puede subir al mirador del Monte de los Pinos. También es agradable acercarse a La Vega para conocer el Parque de la Magdalena. En el entorno de la ciudad hay también múltiples paseos para elegir.

A disposición de los visitantes hay numerosas posibilidades deportivas: un complejo deportivo completo, con piscinas, frontón, campo de fútbol, etc. y, contiguo a éste, una plaza de toros y un polideportivo cubierto. El tiro al plato, el ciclismo, la caza y la pesca tienen también su oportunidad, no resultando vano el refrán de que “en Briviesca el que no caza pesca”.

Pero por encima de otras consideraciones, es en la fiesta y en la tradición viva y renovada donde la capital burebana se encuentra a sí misma. Si algo define la Briviesca actual entre todos los pueblos burgaleses es su carácter festivo. La Fiesta de la Tabera, que se celebra el martes antes de la Ascensión, tiene proyección regional y mueve cada vez más dinero alrededor del juego de la taba. La festividad local es Santa Casilda (9 de mayo), pero son las fiestas patronales, de Nuestra Señora y San Roque (15 y 16 de agosto), las que mejor resumen el sentir lúdico de la ciudad: encierros, toros, meriendas, etc. y un momento central e inolvidable, la interpretación del Himno a Briviesca, tocado por la centenaria Banda Municipal y cantado por todo el pueblo en la Plaza Mayor.

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