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Villarcayo

Villarcayo de Merindad de Castilla la Vieja

En el centro de Las Merindades y, casi en las orillas del río Nela, se levanta la próspera localidad de Villarcayo. Espigando en su moderno trazado urbano, se localizan interesantes muestras de su pasado histórico. Capital de la Merindad de Castilla la Vieja es así mismo, desde 1560 y por deseo de Felipe II, capital de toda la comarca.

 

Importante centro de veraneo, el agradable paseo del Soto, en el río Nela, cuenta con una buena zona de baños. Entre los edificios de la localidad destacan una serie de casonas solariegas de época barroca, situadas en la calle Santa Marina. En la plaza Mayor destaca el edificio del Ayuntamiento y varias casas tradicionales de interés.

 

Resulta imprescindible visitar el museo trasladado del monasterio burebano de Vileña, que guarda una valiosa colección de sepulcros góticos.



Ayuntamiento de Villarcayo Merindad de Castilla la Vieja

Plaza Mayor,17. Villarcayo de M.C.V

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Más info

Al norte de la provincia de Burgos, en el centro de la comarca de Las Merindades, se encuentra Villarcayo. La villa está enclavada en un lugar de gran calidad paisajística. Es una zona limitada al sur por el río Ebro y la Sierra de la Tesla y al norte por las primeras estribaciones de la Cordillera Cantábrica, atravesada por los ríos Nela y Trema, afluentes del caudaloso Ebro.

 

Villarcayo aparece citado por primera vez como “Fonte Arcayo”, en una escritura de donación del año 959 y en el diploma fundacional, otorgado por el conde Sancho García en 1011, del monasterio de San Salvador de Oña. La villa fue creciendo en importancia y recursos y en 1560, por deseo del rey Felipe II, se convirtió en capital de la comarca de Las Merindades. Con este acto, el rey quería contrarrestar el desmedido poder que los Velasco ejercían en la antigua capital, Medina de Pomar, centro de su señorío.

 

Ostentar la capitalidad permitió a Villarcayo convertirse en el centro económico y político de la comarca. El hecho de que desde 1571 se venga celebrando un concurrido mercado tradicional ha contribuido a consolidar en el tiempo el dinamismo y crecimiento económico de la villa.

 

Villarcayo se ha visto muy transformada en las últimas décadas, debido a su nueva función turística como enclave veraniego y de segunda residencia. Ejemplo de estos cambios lo tenemos en su iglesia parroquial, construida recientemente, habiéndose derribado la primitiva parroquia. Sin embargo, también hay buenos ejemplos de su pasado histórico, especialmente en las casonas solariegas, con grandes escudos, que se alinean en la calle de Santa Marina. En esta calle se encuentran las casas de Díez Isla y Danvila, de los siglos XVII y XVIII. Son restos del noble caserío que tuvo Villarcayo y que se perdió, en gran parte, como consecuencia de un incendio declarado en 1834, durante una de las guerras carlistas.

 

Hay que destacar el conjunto urbano de la Plaza Mayor, con el templete y el Ayuntamiento, construido en 1891, donde se encuentra el archivo del Corregimiento de Villarcayo, que cuenta con interesantes documentos de Las Merindades. Junto a la Casa Consistorial se levanta el Juzgado, que ocupa las dependencias de la antigua Casa de Justicia y Cárcel, de las que tan solo quedan un escudo real empotrado en la fachada y la denominada torre del reloj, del siglo XVI.

 

El lunes de Pascua y el día posterior al Corpus Christi, Villarcayo celebra dos importantes ferias. Las fiestas de la localidad se celebran, sobre todo, durante el período estival. En Villarcayo destacan la verbena de Santa Marina, el 17 de julio, que se completa con la degustación del tradicional licor de guindas, y el 31 de julio, San Ignacio, día de confraternización con los veraneantes, en su mayoría procedentes del vecino País Vasco. Las fiestas patronales son el 15 y 16 de agosto, en las que se celebra el día de Nuestra Señora y San Roque.

 

Villarcayo tiene un amplio número de instalaciones deportivas. En el complejo del Soto se puede disfrutar de varios campos de fútbol, frontón cubierto, pistas de tenis, cancha de baloncesto y bolera. Además, la villa cuenta con polideportivo y piscinas municipales. El río Nela ha sido acondicionado para disfrutar del baño y se ha creado un excelente complejo al aire libre, que permite disfrutar de la naturaleza.

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Importante centro de veraneo, el agradable paseo del Soto, en el río Nela, cuenta con una buena zona de baños. Entre los edificios de la localidad destacan una serie de casonas solariegas de época barroca, situadas en la calle Santa Marina. En la plaza Mayor destaca el edificio del Ayuntamiento y varias casas tradicionales de interés.

 

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Villarcayo se ha visto muy transformada en las últimas décadas, debido a su nueva función turística como enclave veraniego y de segunda residencia. Ejemplo de estos cambios lo tenemos en su iglesia parroquial, construida recientemente, habiéndose derribado la primitiva parroquia. Sin embargo, también hay buenos ejemplos de su pasado histórico, especialmente en las casonas solariegas, con grandes escudos, que se alinean en la calle de Santa Marina. En esta calle se encuentran las casas de Díez Isla y Danvila, de los siglos XVII y XVIII. Son restos del noble caserío que tuvo Villarcayo y que se perdió, en gran parte, como consecuencia de un incendio declarado en 1834, durante una de las guerras carlistas.

 

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El lunes de Pascua y el día posterior al Corpus Christi, Villarcayo celebra dos importantes ferias. Las fiestas de la localidad se celebran, sobre todo, durante el período estival. En Villarcayo destacan la verbena de Santa Marina, el 17 de julio, que se completa con la degustación del tradicional licor de guindas, y el 31 de julio, San Ignacio, día de confraternización con los veraneantes, en su mayoría procedentes del vecino País Vasco. Las fiestas patronales son el 15 y 16 de agosto, en las que se celebra el día de Nuestra Señora y San Roque.

 

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